miércoles, 16 de mayo de 2012

Estandarizar para integrar

Esta semana hemos hablado en el Blog Corporativo de la importancia de seguir los estándares para ayudar a que la web sea más accesible para el conjunto de usuarios con discapacidades.

2013: el año en qué las redes sociales serán accesibles para todos

La accesibilidad web a menudo se confunde con la usabilidad. Se usan los términos indistintamente de modo incorrecto ya que tienen significados distintos. La accesibilidad hace referencia a la capacidad de acceso a la Web y a sus contenidos por el mayor número de personas posible, independientemente de si tienen algún tipo de discapacidad (física, intelectual o técnica). A su vez, la usabilidad se basa en la lógica en el modo de presentación de los elementos que configuran la Web de manera que se puedan encontrar de forma casi intuitiva.
En este post vamos a centrarnos en la relación entre la accesibilidad y  los estándares involucrados en el diseño y la programación web.
A priori, podemos pensar que cumplir las normas puede generarnos más dolores de cabeza que otra cosa, pero en realidad seguir las recomendaciones de la W3C aportará grandes beneficios.
http://blog.keclab.com/accesibilidad/
Hoy en día, gracias a la tecnología los usuarios discapacitados pueden navegar por la web ayudándose de algunos dispositivos especiales como programas lectores de pantalla, líneas Braille, programas magnificadores de pantalla o softwares como Eldy, que convierte cualquier computadora personal o PC estándar en un equipo fácil de usar para las personas que nunca han usado una computadora antes.
La diferencia principal entre una web diseñada pensando en la accesibilidad y otra que no tenga en cuenta  esta variable es que en el primer caso los usuarios discapacitados que necesiten utilizar dispositivos especiales como los nombrados anteriormente podrán acceder en condición de igualdad a los contenidos pero en el segundo caso no les será posible hacerlo. Vamos a entenderlo mejor con unos cuantos ejemplos:
  1. Cuando un sitio tiene un código XHTML semánticamente correcto, al mismo tiempo estamos proporcionando un texto equivalente alternativo (el llamado alt) a las imágenes y a los enlaces dándoles un nombre significativo. Esto permite a los usuarios invidentes utilizar lectores de pantalla o líneas Braille para acceder a los contenidos y conocer así qué aparece en los recursos visuales.
  2. Cuando los vídeos disponen de subtítulos, los usuarios con dificultades auditivas podrán entenderlos plenamente.
  3. Si los contenidos están escritos en un lenguaje sencillo e ilustrados con diagramas y animaciones, los usuarios con dislexia o problemas de aprendizaje están en mejores condiciones de entenderlos.
  4. Si el tamaño del texto es lo suficientemente grande, los usuarios con problemas visuales puedan leerlo sin dificultad.
  5. Si se evitan las acciones que dependan de un dispositivo concreto (pulsar una tecla, hacer clic con el ratón) el usuario con problemas motrices podrá escoger el dispositivo que más le convenga.
En cuanto a accesibilidad, el máximo organismo dentro de la jerarquía de Internet que se encarga de esta cuestión es el World Wide Web Consortium (W3C),  con representación en nuestro país.  Su grupo de trabajo Web Accessibility Initiative (WAI)  se encarga desde 1999 de manejar cuestiones de accesibilidad y emitir documentos al respecto.
Braille reader
El grado de accesibilidad se establece en niveles denominados A, AA, y AAA, correspondiendo respectivamente a criterios mínimos de accesibilidad, extendidos y accesibilidad máxima. Técnicamente,  la accesibilidad se implementa mediante pautas de lógica estructural de documentos, contenido auto-explicativo y semántica adicional, con la intención de permitir, a una audiencia lo más extensa posible de usuarios con distintos niveles de dotación tecnológica y capacidad sensorial, acceder a la información que se intenta representar y transmitir.
¿Cómo nos ayudan los estándares?
La W3C nos hace un listado de recomendaciones ordenadas por prioridad, teniendo en cuenta el nivel de accesibilidad que queramos obtener (A, AA, o AAA) entre las cuáles encontramos:
  1. Asegúrese de que toda la información transmitida a través de los colores también esté disponible sin color, por ejemplo mediante el contexto o por marcadores facilitaría el acceso a personas daltónicas.
  2. Organice el documento de forma que puede ser leído sin hoja de estilo. Por ejemplo, cuando un documento HTML es interpretado sin las hojas de estilo asociadas, debe seguir siendo posible leer el documento.
  3. Modere y use con consideración suficiente las tecnologías punteras (entiéndase por ejemplo animaciones con Adobe Flash, JavaScript, AJAX) para llegar al máximo conjunto posible de usuarios con una funcionalidad suficiente, sin desvirtuar el concepto de acceso frente al de avance tecnológico de moda, y prestando especial cuidado de ofrecer información alternativa.
Estos son tres ejemplos que podemos encontrar en el “full-checklist“, un documento que nos será de mucha utilidad realizar y que pone a nuestra disposición la WAI como documento de trabajo y revisión.
Además, la W3C nos proporciona validadores como Markup Validation Service o CSS Validation Service para que nuestro código sea semántico y no carezca de los atributos obligatorios.
Con todas estas herramientas a nuestra disposición, deberíamos intentar hacer un esfuerzo para intentar llegar al máximo número de usuarios posibles. Sin embargo, las redes sociales no suelen respetar las bases de accesibilidad, tal y como se demuestra en el estudio del Observatorio de la Accesibilidad TIC. Dado el gran éxito y utilidad de estas plataformas, los miembros de varias organizaciones como la ONCE o CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) han pedido que abran sus puertas a los discapacitados y que las habiliten para su uso convirtiéndolas así en redes accesibles. Tal y como constatan en sus quejas, la ley les ampara. La regulación contenida en la LIONDAU (Ley 51/2003 de 2 de diciembre, de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad), establece que “en el plazo máximo de 10 años desde su aprobación (2003) será obligatoria la puesta en marcha de las condiciones de accesibilidad y no discriminación para el acceso y utilización de tecnologías, productos y servicios relacionados con los servicios de la sociedad de la información y de cualquier medio de comunicación social, siempre que sea susceptible de ajustes razonables”.